la palma de mi mano y hasta rodean mis caderas.
Unas cuantas se clavan en mi espalda y otras se enredan en mi cabello.
Atacan mi sonrisa, mas, sonrisa es lo que me sobra.
Y aunque esta lluvia no la pueda parar, infeliz no soy.
Virtuosa he nacido y amada moriré.
Solo cuida no tocar más de lo que ves,
porque donde guardo los recuerdos,
escondo la artillería.