De repente te veo menguante, pido un deseo y todos mis males desaparecen. Mi casa, de mil luces adornada, con uno que otro blues callejero, da sabor a tiempo que no espera, aunque por un momento este se haya quebrado. Me embarazo de ilusión a un futuro que deseo saboreando una sonrisa. Y por un segundo, instante eterno de una vida, me pierdo entrelazada en las cobijas de un fuerte viento y una suave brisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario